sábado, 15 de diciembre de 2007

Frío

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Ultimo dato: cuando se va el dolor que provoca perder a tu madre, deja un hueco enorme y es cuando realmente se siente esa ausencia adormecida por la dolencia. En las últimas horas he estado escuchando la banda sonora de la película Pide al tiempo que vuelva (Somewhere in time), acaso la favorita de mi madre; es una música tan bella para escucharla en la soledad que dibuja algún mensaje que no llega. El llanto se los deberé.

La foto que ven es la de mi madre bonita. Ella sabe que me he regido por la honestidad a pesar de lo que cueste. Hoy en el día que nací, la recuerdo.

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La canción que se escucha de fondo es Canción de la vida a pesar de todo, de la estupenda y desconocidísima agrupación: La Típica en Leve Ascenso, de mi amada Argentina. En realidad, más que una canción es un poema con fondo musical. Y nuevamente la canción está dedicada a la mujer que lee esto y sabe que se la dedico.
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Abstract: As everybody knows, some times we need a change. I do not mean a huge change but little and precise. A detail such as wait 30 seconds, or vice versa, to take a decision it could imply an amazing turn around us, in each one.

This time, as a gift for you, I have ready up load my favorite songs I listened during this year. If someone knows how to say in English “calidad de la melcocha”, well, this collection it’s like that. Enjoy it right now.
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−DON ATANASIO, aquí está el portafolio, y en este sobre las instrucciones. El hombre los tomó sin mirarlos y enseguida salió de ese lugar.

Se detuvo en la explanada de la estación de autobuses y depositó el portafolio en el suelo; miró de reojo en él, inscritas las iniciales VMCM, en el mero centro de la manija; notó que era de piel negra con impecables seguros de plata.

Abrió el sobre para ver las indicaciones…

“A las 8:00 de la mañana del 15 de diciembre de 1974, entregar la carta adjunta en el consultorio del Dr. Alberto Carrasco, ubicado en la Colonia Doctores, Calle Dr. Olvera No. 99, Código Postal 06720.

El portafolio debe entregarlo antes de las 00:00 horas del 16 de diciembre de 2007 en…”

−¡Estos pendejos!, se les olvidó nuevamente ponerme la dirección del portafolio... ¿Qué creerán que tengo todo en mi poder? La última vez me tarde tres años en la segunda entrega. (Encabronado se retiró de la explanada)

§

−Bueno, ya terminé… me voy a dormir sin más, al carajo la pasta de dientes, al cabo ni cené.

Apagó la luz de su habitación iluminada apenas por la luz lunar, se desvistió de memoria, sólo quería reposar la cabeza sobre la almohada. Como suele ocurrir, al recostarse al sueño perdió, más no el cansancio. Percibió que olvidó cerrar la puerta de su recámara; la primera dibujaba un ángulo de 45 grados contra la segunda. El hueco que permitía esa apertura le hizo notar que la puerta de la casa que da al jardín, también estaba abierta. Pensó en levantarse, sentir el frío suelo en las plantas de sus pies y quizás tropezar con el cable de la lap, llegar a la puerta, observar el jardín recién rasurado por el coletazo otoñal.

No hizo nada, sólo observó las informes sombras de los árboles, animadas por un vientecillo.

Sin transigir, una mancha negra entró a su casa deslizándose por el suelo, más oscura que cualquiera de las sombras. No le dio tiempo de asustarse, éste suele ser producto de una relativa lentitud de los instintos, y los suyos estaban amodorrados entre las sábanas desde hacía horas.

Incluso en esa oscuridad, detectó que la mancha se deslizaba por el suelo de su alcoba. Se le salieron las lágrimas que con parsimonia se deslizaron hacia sus orejas, como si intentaran brindarle un último calor antes de enfriarse. Sintió ganas de llorar pero se aguantó porque sabía que sollozaría como un escolar; pensó que los ojos son el músculo de eso que llamamos alma; todo aquello que los incita y/o excita, que los fuerza a moverse con intensidad, los hace sudar.

Una voz gélida y grave le dijo, −Hola.

Ahora sí estaba atento, y un impulso lo incorporó y sentado sobre su cama viendo en dirección a su escritorio le hizo afirmar con algo de burla, −Esto es un sueño como el del año pasado.

−Hola. No lo encuentro, dámelo de una vez y me voy.

−¿Qué quieres que te dé mi vida, mi alma, mi dinero?, persistía en su acento burlón equivocado a pesar de saberlo.

−El portafolio es para mí, dámelo.

−ja ja ja, ja ja ja… ¿Quién eres, la muerte, la vida enojada, el Sr. Dinero?, ja ja ja. (Las carcajadas, legítimas, en ocasiones impiden elaborar preguntas sobre las que desconocemos totalmente su respuesta)

−Soy el Frío.

Terminó de reírse, se le agotó el buen humor y, por fin, vio la silueta de un hombre sentado sobre la silla. Sintió mucho frío y se cubrió el cuerpo con las colchas. Se quedó mirando la silueta; sintió frescos los lóbulos de las orejas, lo cual le recordó que hacía un par de minutos, había llorado sin saber el porqué; entonces sintió miedo, pero no se asustó, se saltó esta sensación primigenia.

−Estás en lo cierto, esto es un sueño, pero tan real como el cansancio que lo antecedió. No suelo tener estas charlas, por lo regular tomo el portafolio y me voy sin que el propietario lo note. Lo que ocurre es que no lo encuentro.

−¿Y qué haces cuando no lo ubicas por ningún sitio?, le preguntó más con ansia que con angustia.

−Lo que voy a hacer contigo, besar tu corazón y retirarme.

Mientras, él empezaba a readquirir algunas habilidades de la vigilia.

−A ver, espera… ¿de qué portafolio me hablas, eres la muerte o algo así?

Con tono de insinuación el Frío le respondió, −Seguramente has escuchado que alguno dice por ahí: si la maldad fuera persona, sería tal o cual tipo, y cosas similares. Bueno, pues yo soy el Frío. Eso que ustedes llaman cosmos se ha estado enfriando continuamente y ha llegado al punto que es capaz de personificarme.

−Bueno, pero entonces no eres malo, eres un suceso natural, un proceso ineludible.

−Soy el Frío: nada más inhumano que el frío, nada más alejado de la vida que frío. En los dioses, en los demonios, en la guerra y en la esperanza, encuentras vida; en la luz, las matemáticas, en el pasado y el futuro, encuentras humanidad; en la muerte y en el vacío los sigues encontrando. En el frío, jamás. Soy el único recuerdo de lo que denominan Big Bang.

−¿Y el portafolio, ¡qué coños trae ese portafolio que ni he visto!?

§

−¿¡Don Atanasio, otro portafolio devuelto!?

−Pues yo no sé qué les pasa a ustedes, ya van varias veces que no me dan la segunda dirección.

El joven se le quedó mirando con desconfianza y pensaba: −Pinche viejo, si es el dueño de todo esto, el que forja las hojas, elabora la tinta y redacta las cartas; el que confecciona los portafolios y los lacra. Yo soy él en su juventud, hay cosas que aún no aprendo y no puedo responderle. Cómo quiere que sepa de direcciones que voy a escribir hasta que sea él.

−Ni me mires así, me lo llevo de nuevo; ante su incompetencia no me queda más que concluir la tarea yo solo, le espetó no enojado sino encabronado. (Porque si estuviera enojado tendría que agregársele algún adverbio como “muy” o “sumamente”, y no reflejaría los ademanes y muecas que la simple palabra “encabronado”, resume a cabalidad)

§

−Si tú no sabes lo que contiene el portafolio, menos yo; mi negocio es coleccionarlos.

−¡Oye, no me chingues!, pues… ¿¡quién debe dármelo!? (El hecho de que haya respondido encabronado le provocaba la sensación de tener pleno dominio sobre esa onírica realidad. Hay disciplinas que enseñan que ejercer la voluntad dentro de los sueños es señal de tránsito; pero encabronarse adentro me parece una señal aún más verificable de aquél)

−No te exaltes, sólo voy a besar tu corazón para alimentarme, no te vas a morir, ni te va a pasar nada… Bueno, vas a sentir frío el resto de tu vida, pero nada más.

−No, aguántame… ¿Cómo te puedo conseguir un portafolio?

−Te repito que yo los colecciono; no me dedico a buscarlos. (Así como la maldad o la bondad llegan a personificarse cuando alcanzan cierta densidad e intensidad, como el mismo Frío, así esos portafolios extraviados o inubicables cuando son queridos y buscados con ahínco, suelen ser encontrados)

−Y… no voy a permitir que beses mi corazón. Te propongo un trueque que me parece razonable. Tu eres el Frío, pero también tienes algo de humanidad; mejor aún, te nutre la calidad de lo humano, la vida; de otra forma tu intensificación no se reflejaría en un antropomorfismo. Mientras mejor y más viva yo, mayor será el fuego o la sustancia que te alimentará en un porvenir.

−Entonces, vive. (Fue lo último que dijo el Frío antes de desaparecer. Jamás sabremos con exactitud si éste aceptó el trueque o el otro encontró y le dio su portafolio)

13 comentarios:

zafreth dijo...

coltrane mu bueno tu relato me gusto, pero lo que mas me gusto fue la semblanza que hiciste de tu madre y mi tia esa de verdad me puso los pelos de punta y mas por que recuerdo la pedota que nos pusimos en el Galindo y lo que sucedio despues....

Lo que no me gusto fue darme cuenta que renunciaste a los dos coltranes, en fin, tendras tus razones....

pp

zafreth dijo...

El blog de los dos coltranes RIP
pp

elisa dijo...

feliz cumpleaños. todo lo mejor para ti.

Sandra Becerril dijo...

Felicidades un poco atrasadas, pero el martes te doy tu abrazo :) a las 10:30 afuera de la iglesia?

Victor Castillo dijo...

Coltrane:

Asesino, traitor, jajajaja. Ya he respondido ante esa reacción en tu Blog, y allá explico aunque no justifico. Pero bueno, la propuesta reloaded te llaga al rato. Tu sabrás si lo aceptas.

Suerte y abrazos.

Victor Castillo dijo...

Elisa:

Muchas gracias por tus deseos.

Besos y abrazos.

Victor Castillo dijo...

Sandra:

Gracias por la felicitación; recuerda que nunca es tarde si la causa es buena.

Besos y abrazos.

armando dc dijo...

buena forma o mejor dicho, datos como fecha y hora, dan a entender que éste texto es tuyo en toda la extensión de la palabra..

por lo que veo ya estás "recuperadito".. ya era hora!!

y en la forma que inicas el texto, que te puedo decir? que albúm! aquel que le gustaba a tu Sra. madre bonita (mi tía) y mas aún, el titulo, Pide al tiempo que vuelva, a mi parecer muchos quisieramos que nos sucediera por lo menos una vez en la vida y aunque sea un momento fugaz, decir o hacer "algo" que podamos haber dejado inconcluso o reafirmarlo...

excelente publicación! que toca sentimientos y sensaciones humanas mas allá de lo normal..

saludos, y de nueva cuenta abrazos!!!

Victor Castillo dijo...

Armando:

Es un homenaje a la megalomanía, al nercisismo o a la egolatría, jejeje.

No, mentira.

Y sí, me recuperé rápido, de hecho cuando se iban yo ya estaba calentando motores de nuez, pero todo terminó de fundirse en media hora,je.

De cualquier modo, el lunes llegan mis tropas a Roma, dispuestas a pasar de nueva cuenta el Rubicón; tú sabrás si tienes guardia para defenderla.

Suerte y abrazos.

Gracias por tus comentos del inicio.

Sandra Becerril dijo...

Mil gracias por los cd's! No puedo dejar de escucharlos :-)

Horacio dijo...

Yo tambien tengo recuerdos que, si no muchos, si son muy gratos. Y que bueno que te acuerdes de ella ahora en tu cumpleanos (bueno, entonces hace unos dias).

Oye, que buen cuento... creo que lo escribes empieza a oler a gasolina como que esta poniendose listo para despegar y para eso nada como seguir cargando el tanque y dando chispazos para el despegue final.

me encanta la vuelta de tuerca que le das al lugar comun de los ojos que son como la ventana del alma... y el frio! ese frio que, bueno, en estas epocas se deja sentir al maximo.

Horacio dijo...

ah, y tambien, feliz cumpleanos!

Victor Castillo dijo...

Eich:

Gracias esas palabras iniciales, por la felicitación y, por supuesto, por tus comentarios que también son combsutible para tu servilleta.

Algo distinto en lo que escribo han notado algunos de ustedes, a lo mejor fue bueno que yo no lo notara. Lo que sí te digo es que escribiendo (lo que sea, pero con continuidad) se mejora la forma de vivir la vida, encuentras más soltura, ves más opciones, o será que me he vuelto un indolente, jeje.

Seguimos en contacto, Eich.

Suerte y abrazos.