sábado, 24 de noviembre de 2007

El Amigo Esquivel

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La canción que se escucha de fondo es Round Here, magnífca. Escuchen y entiendan la letra.
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Abstract: This text it’s about nothing, but about everything. It is incoherent, so it’s better that you pretend understand everything and try to explain anything, jeje.
It’s all about my feelings.

Also, you can download CD by Counting Crows: August and everything after, 1993.
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Probablemente se trate del disco que más me gusta del año 1993: August and everything after. Los Counting Crows son una banda sumamente desapercibida fuera de su país, pero en Carta Abierta (CA) los promocionamos porque son una agrupación que sabe hacer las cosas de manera distinta. Es una recomendación de CA tipo: ¡Descárgalo ya!

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SUPONGAMOS QUE tienes el don de adivinar el futuro, no seamos tan ambiciosos, tu futuro. ¿Cómo te darías cuenta de que ese don es el de adivinarlo y no el don de modificarlo de manera involuntaria o inconsciente, si todo el tiempo estás en contacto con el entorno? ¿Cómo saber si estás previendo, pronosticando, o simplemente, moldeando a placer la realidad? El amigo Esquivel me dijo que se lo preguntaría a Don Ananías Hortoneda, especialista en cuestiones ontológicas en correlación con el infinito y la eternidad.

Supongamos que llegas a una tertulia y alguien te pregunta. −¿Oye, tú eres de derecha o de izquierda? Y bueno, podrías responder que te identificas con una u otra corriente. He visto que así empezaron discusiones que terminaron con una pelea verbal o en una borrachera que cualquiera de nosotros la compraríamos. Me gustó la respuesta del amigo Esquivel: Soy tan de izquierda como el de derecha que me pongan a lado.

Para mí, las ilusiones son tan valiosas como las musas. Caigo muy rápido, son mi alimento esencial. El trabajo y la dedicación es otro momento, previo y oscuro, solitario y enajenante. Ninguno se excluye, más bien se complementan. Las ilusiones y las musas son la luz que necesita la oscuridad del trabajo y la dedicación para existir, y viceversa también. Pero El amigo Esquivel no comparte esta aseveración, él cree en una especie de transmigración platónica de las ideas. Éstas son entes con vida que generación tras generación nos van utilizándonos para manifestarse, independientemente de cómo nos llamemos o a quién nos parezcamos, en qué creamos o a quién amemos. Lo único que necesitan es existir y mezclarse entre sí, para al final llegar a su paraíso: la síntesis.

Quedo en existir en otro momento,

te dejo en prenda el viento

que de mis bolsillos extraigo

sin ningún otro acontecimiento.

Quiero saltarme las horas en que mientes,

fingir que en la cuenta no caigo,

no convertirte en un apretón de dientes

y sembrar en tus ojos mis simientes.

Voy a untar el mareo del maguey en tu piel,

a escarbar para extraer la raíz de tu hiel;

luego, caminaré para que me acompañes

y hacer del camino nuestra jaima.

En este momento de sacra inspiración, el amigo Esquivel me interrumpe: −Vamos, Victor... No tienes la más mínima idea de lo que es el ritmo y la rima necesarios para elaborar un poema. Clarito vi que no quisiste terminar la primera línea del tercer cuarteto con la palabra maguey, la bronca en que te ibas a meter para encontrar una palabra que rimara; te iba a sugerir la palabra güey, aunque tiendes a escribirla con “w”.

Vaya amigo Esquivel, que empezó cayéndome bien y eso le bastó para empezar a criticarme. ¿Notaron cómo pasó de la opinión a la sugerencia, y luego a la crítica? ¿Qué hacer con estos tipos que no entienden que la intención es lo que cuenta.

−Eres un perdedor, Victor, qué es eso de que lo que cuenta es la intención… al rato me vas a salir con el dicho: lo que importa es competir, no ganar.

−¿Qué te pasa Esquivel?, le dije incómodo por su intromisión, −el amor no es un deporte, sino un cúmulo de intenciones,…

−No seas cursi, Victor; el amor se declara en vivo y a todo color, pero para hablar de amor, primero tienes que vivir en la mujer a la que quieres, y no vivir en una proyección virtual de una hoja en blanco. Eso es tan ridículo como el hecho de que escribas tu nombre sin acento. –Me miraba con una sonrisa burlona que ya no aguantaba.

Sólo atiné a decir: −Así está escrito mi nombre en el acta de nacimiento.

Han pasado tres horas, desde la última línea que escribí. El amigo Esquivel agarró una peda impresionante, indómita e incólume, intransigente e incoherente, si no, no sería peda. Yo, conversé con mi cronopio y mi fama, y terminé escuchando Jazz.

Mañana se convierte en los últimos 37 días del año. Enrique de Navarra dijo: −París bien vale una misa; yo digo: vivir bien vale… qué…

En eso, se despertó el amigo Esquivel. Declaro que pensé que iba salir con alguna sandez, pero no. Dijo, levantando la mano al más puro estilo de las votaciones legislativas en el Congreso de antaño, y antes de caer abatido por el alcohol: −Paris bien vale un Héctor.

6 comentarios:

l i l i t h dijo...

justo acabo de descargarme This Desert life... y seguimos con los Counting Crows...

Victor Castillo dijo...

Lilith:

Ese disco que mencionas también es un discazo. Pero ya ves cómo pasa a veces, que siempre al primer material que escuchas de alguien, sueles darle un valor especial, como en este caso, tal vez me gusta más el This Desert Life, pero escuché primero este otro.

Espero que también te guste tanto como a mí.

Besos y abrazos

tlacuiloco dijo...

Mi estimado Victor.:
Pues si, aquí estoy, dejandote comentario aunque no sea mi costumbre, porque tengo una regla: "si no tienes manera de decir lo que quieres decir, no digas nada o dibujalo".
Pero hoy si quiero agradecerte por todas las recomendaciones musicales. Me he dedicado a descargarlas todas.
Tus textos tambien son un alivio en estas epocas en donde se encuentran tantas necedades en la internet. Te sigo leyendo, aunque ni cuenta te des.

Victor Castillo dijo...

Tlacuiloco:

Un placer saber que la música que subo es de tu agrado, y que la coleccionas.

Qué padre el concepto en el que guardas lo que escribo. Comentario grato y muy reconfortante.

Seguimos en contacto.

Abrazos y suerte.

Sandra Becerril dijo...

Victor (sin acento)

Primero, mil gracias por haberme acompañado el sábado. Fue una enorme y grata sorpresa verte por ahí. En verdad, espero que podamos platicar mejor, más adelante...

Y Esquivel no me cae mal... me gustó lo de la mujer y el amor... París vale la pena por ser París, nada más


Besos

Victor Castillo dijo...

Sandra:

Con acento, sin él, entre paréntesis o entre comillas, usted está autorizada a escribirlo como guste,jeje.

Para mí fue un placer haberte conocido, y coincido, en algún momento del cercano porvenir, platicaremos.

Besos y abrazos.