sábado, 7 de julio de 2007

Del Proceso Creativo: El Impulso Vital

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Abstract: This narration represents Big Bang as metaphor of human creative process. For example, writers use tattooing the rest of their tales, since the beginning; each word, clause or paragraph, contain echoes from their vital impulse as Big Bang. Some times, writers facing their own black holes, those moments where they can’t continues their work: letter by letter, words disappear; muse after muse, inspiration go away. But it doesn’t matter because black holes’ writers represents too, a new opportunity to continue or to create.

Also, you can download an amazing CD by Jorge Pinchevsky and The Samovar Big Band (1995): Blues, Rock and Roll, Jazz, Tango, Rumba, And one of the best contemporary violinist: Pinchevsky
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Quiero agradecer a mi amigo Osvaldo Drodz por compartirme este excelente material discográfico de Jorge Pinchevsky y La Samovar Big Band. Se trata de un disco de 1995 en donde hay temas de Rock and Roll, Blues, Jazz, Tango y Rumba, pero ante todo una excelente ejecución de todos los músicos, en donde sobresale el violín de Pinchevsky. Es una recomendación de Carta Abierta tipo: mmm... pues ya no sé ni que frase poner, pero es de colección.

Descarga el disco aquí / Here download CD
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Este post está dedicado a Lilith-Gatuna que se enfrenta a uno de esos hoyos negros emocionales, desde donde todo es posible de nuevo.
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CUANDO ASISTIMOS a alguna reunión fraternal o familiar, los temas para inventar discusiones están a la orden del día. Existen temas para conciliar, para polemizar; anécdotas para reír, para sentir compasión, etcétera. Hay uno que otro tema de conversación que encierra todas las posibilidades mencionadas. Los cigarros y las botellas no faltan; tampoco los abstemios.

Hace unos días no pude asistir a una reunión con algunos amigos... para ser franco, la reunión era en mi casa y tuve que cancelarles a todos por una insolente invasión de virus mutados por los fármacos actuales y las automedicaciones cotidianas, que no me dejaron en paz durante más de una semana.

Justo es decir que a aquéllos les debo estas líneas.

Estaba encamado y con algo de temperatura cuando empecé a reflexionar sobre los momentos en que los escritores son más prolíficos. Pensé en mi caso, en el de mi primo Coltrane, en el de Ulises; intuí alguno de David Márquez, y otro de Carlos Fuentes. Esa profusión de personajes provocó una divagación que es mejor no reproducir acá.

Recordé algunas palabras de Serrat al respecto, él sostiene que el acto de componer lo fundamentan dos elementos: las musas y la dedicación; 20 por ciento las primeras y 80 por ciento, la segunda; así de contundente fue Joan Manuel.

Pienso que el acto de la creación es uno de los quehaceres más bellos de que es capaz el ser humano, si no es que el más, o mejor: sublime. Hablo de las artes, de las ciencias, del amor. Entonces, deduje que esos actos son una imitación de la creación del Universo, sí, el Big Bang.

Pongamos el caso de un cuento. La idea primigenia, la que provoca en el escritor la intención de tomar la pluma y el papel o el teclado de la PC. Desde el primer momento el escritor sabe cómo empezar lo que quiere escribir; menos veces, cómo lo va a terminar, pero eso es lo de menos cuando ese Big Bang ya ha ocurrido. Hay ocasiones en que la trama lo va llevando a uno por lugares inexplorados, frases irreconocibles, incluso palabras jamás pronunciadas.

A la Gran Explosión que dio vida al tiempo y espacio de nuestro cosmos, nunca se le ocurrió, por lo menos no con palabras humanas, que algunas de sus consecuencias terminarían por ser galaxias, estrellas, planetas, satélites, asteroides, cometas o agujeros negros. Así pasa con las palabras que conocemos en un momento dado, no sabemos si van a conformar frases, oraciones, fábulas, cuentos, crónicas, novelas o poemas; vaya, si terminarán en párrafos que provocarán risas o llanto.

El lenguaje de ese hacedor de estrellas stapledonianas es inconmensurable, insondable; sólo nos resta aproximarnos a él por medio de nuestros sentidos. Nuestro lenguaje no tiene esas características, pero ha demostrado parecer infinito, hasta el momento.

Ese impulso vital que es la creación universal signó para siempre con su eco todo lo que de él devino, la prueba es eso que se denomina el ruido de fondo; de la misma manera, la obra del escritor queda tatuada irremediablemente por su impulso vital. En cada idea, párrafo, capítulo, rima o verso, quedan los ecos de ese primer instante, y lo que lo hace humano es su intencionalidad. La Gran Explosión inhumana e intolerable, sigue requiriendo procesos de percepción, cognición y concienciación distintos a los nuestros; de hecho esas tres palabras se acuñaron para referir, y sólo eso, los fenómenos que nos son ajenos hasta determinado momento personal o histórico.

Pero regresemos a nuestro escritor desvelado y desesperado por continuar con su propio Big Bang. Aquél, tiene intenciones y herramientas para moldear su obra, para jugar con ella y decidir, al fin, cuando es tiempo de terminarla. Claro, obvio, pero qué sucede cuando por azares o razones del destino, el creador cae en uno de esos agujeros negros como en este momento yo. Pasa que no sabemos que hay dentro de esos hoyos negros que no dejan escapar ni los fotones, es tanta su gravedad que en un momento dado de su vida se colapsan y se tragan así mismos; es lo único que sabemos de ellos, más nada. Estos momentos son fatales para el escritor porque no sabe qué es lo que sigue, no se le ocurre nada, a lo mejor olvidarse de su obra; pero no, eso no, jamás… De pronto surge la angustia de sospechar que esos hoyos se van a tragar todo nuestro trabajo, sus párrafos, oraciones y palabras, sus acentos, sus puntos y sus comas; hasta los paréntesis y guiones – que nos dan la oportunidad de señalarle algo al lector –.

Creo que podemos aventurarnos a imaginar que esos agujeros negros en el Universo muestran cierta incapacidad, o mejor aún, una Gran Explosión, que en efecto, no planeó nada, y demuestra nuestra tesis de que no posee una intencionalidad humana. Sin embargo, no faltará quien tache esta suposición de temeraria: ¿cómo cuestionar al Universo, cómo cuestionarlo desde nuestra incipiente sabiduría? Tienen razón, esto sólo demuestra que somos finitos en nuestras percepciones, pero infinitos en nuestras interpretaciones; que somos temporales en nuestro entendimiento, pero eternos en nuestras reflexiones. En última instancia, sólo demuestra que somos capaces de inventar lo que sucede en esos hoyos negros, superar esa gravedad y convencernos de que en ellos está el principio de otro impulso vital que nos dé la esperanza de que la vida puede continuar.

8 comentarios:

zafreth dijo...

muy bien Col de tus mejores articulos como te lo dije anteriormente

Sandra Becerril dijo...

La imaginación humana es algo sorprendente. Por ejemplo, la ciencia ficción que se ha vuelto realidad gracias a la curiosidad de los hombres... me encantó tu texto, muy inspirador

saludos!

Midori Karate dijo...

òrale, estàn bien chidos tus artìculos!!!!!!

l i l i t h dijo...

Curioso que hables del impulso vital, muy poderoso en mí cuando hay hoyos negros emocionales...

gracias por la dedicatoria!

Victor Castillo dijo...

Coltrane:
Qué onda brother?, gracias, y te comento que subiré también el de solipsismos.

Un abrazo.

Sandra:
Hola cómo estás? Pienso lo mismo de la ciencia ficción, además de que es mi género literario preferido. ¿Te gustó el disco de Popol Vuh?

Un beso.

Midori:
Hola qué tal? Qué padre que te esten gustando los textos, pero dime: ¿has descargado la música que subo?

Un beso.

Lilith:
Cómo te va? La dedicatoria, un placer. Creo que esos hoyos negros emocionales son una gran veta que hay que aprovechar. Desde lecciones de vida, hasta nuevas formas de abordar los sucesos.

Espero que te hayan gustado los dos discos recientes.

Un beso.

tlacuiloco dijo...

Victor:
1.- gracias por tus visitas y comentarios.
2.- gracias por incluirme entre tus contactos para dar aviso de tu nueva entrega. Para un despistado como yo es una gran ayuda.
3.- gracias por las recomendaciones musicales y la posibilidad de descargarlas. Ya te comentare poco a poco de lo que descubra en ellas, sobre todo en las que son nuevas para mi.
un abrazo.

Osvaldo Drozd dijo...

Un texto que muestra una realidad ineludible. Muy bueno
Un abrazo

Victor Castillo dijo...

Tlacuiloco:
Un saludo, gracias y que bueno que pasas por acá. Y bueno, ya te estaré dando lata en tu Blog.

Un abrazo

Osvaldo:
Cómo te va, qué bien que te gustó el texto.

Un abrazo.

PD: Cómo ves el México vs Argentina?