viernes, 16 de mayo de 2008

Los Otros

De fondo escuchamos la canción Solo, interpretada por el excelente cantante Juan Carlos Baglietto. El disco, Qué hacer en esta tierra incendiada sino cantar, 1994. Los arreglos, no estoy seguro, pero deben de ser de Lito Vitale, ya que es un disco a dueto entre dos gandes del rock argentino. El compositor de la canción es Jorge Fandermole..
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"DE ALASKA a Argentina, de Túnez a Sudáfrica, de Kazajistán a Indonesia, de Noruega hasta Turquía, y en Oceanía; toda región del planeta, en todo hogar, en las calles, muchas personas amanecieron con una mancha en la cara. Ésa era grande, amorfa y perceptible; en los negros de color blanca; en los blancos, negra. Los morenos indistintamente mostraban una mancha entre esos dos colores. Algunos individuos la tenían en la mejilla; otros, en la frente.

Algunos no se percataron de ello hasta que sintieron que eran observados con severidad, y se escondieron en sus oficinas; otros, se dirigieron al doctor. De los que se miraron al espejo antes de salir de sus casas, algunos se reportaron enfermos, pero la mayoría decidió omitir el hecho. Los niños tuvieron reacciones diversas, a algunos de ellos les dio risa.

Los impactos sociales, políticos y económicos no se hicieron esperar.

Se desató una ola de suicidios a nivel mundial, sin precedentes; las bolsas de valores más importantes del mundo dejaron de operar, y las ventas de armas alcanzaron un máximo histórico por unas semanas; luego, la comunidad internacional cayó en la cuenta de la enorme cantidad de dinero en circulación que no tiene respaldo físico. Los combustibles, las drogas y los alimentos sufrieron un auge de precios de tal magnitud, que se frenó su comercio entre naciones.

En cosa de medio año permeó la barbarie y la rapiña, las negociaciones internacionales empezaron a fracasar; una Babel moderna. El entendimiento sucumbió ante la fuerza, al grado que el lenguaje requirió una serie de modificaciones ya que aquél es la forma más directa de comunicar el entorno, un entorno que ya no reflejaba el concepto de la mayoría de las palabras empleadas para negociar.

Fue así que las mentes más brillantes del mundo se reunieron en Brasil. Muchos de ustedes se preguntarán ¿por qué en este país?; yo tampoco lo sé. Lo cierto es que en los primeros diagnósticos se observó que todas las actividades humanas, lucrativas o no, habían experimentado una debacle de casi el 80%. Se calculó que la población, en el lapso de 20 meses, había descendido de más de 6 mil millones a poco menos de 5 mil millones. Los informes daban cuenta de la caída demográfica por país, pero es mejor no entrar en esos pormenores.

Los políticos propusieron avanzar en varios escenarios para recuperar un tipo de organización social que permitiera la convivencia. Se enfrascaron en acaloradas y productivas discusiones; por su parte, los poetas y escritores junto con los filósofos, optaron por tratar de explicar lo que había ocurrido. Poco después, la comunidad de científicos decidieron coadyuvar en ambas labores.

Con el tiempo, los niños y adolescentes empezaron a aprender a leer y escribir sin las aulas. Las amas y amos de casa también aprendieron a cocinar platillos diferentes; en términos generales la dieta mundial cambió.

Los años, como siempre, fueron el tamiz del conflicto.

Como era de esperarse, el grupo minoritario fue segregado y aislado en pequeños campamentos. La convivencia de la especie humana se basa desde siempre en la exclusión que es la peor de las consecuencias del orden, y su origen. Por antonomasia ordenar es excluir. El lenguaje también se basa en la exclusión, pues definir es limitar. Vivimos en un Universo de diferencias, no hay razonamiento que roce la igualdad, pero tampoco aspiración que no quiera lograrla, y ésta es la gran contradicción y virtud del ser humano: buscar ser lo que no somos.

Ese trayecto gnoseológico es el que ha mostrado lo mejor, lo más hermoso de la especie, pero también el que ha despertado sus peores pesadillas."

Lo que acaban de leer es un pequeño resumen sobre lo acontecido hace nueve años. Mi nombre es Ezequiel Robles y vivo en el Campamento Palenque, en México. Poco a poco los “otros”, nos han dejado conocer y leer los libros de la historia oficial reciente. Lo que no cuentan sus libros es que muchos de nosotros con tal de salir de estos lugares, hemos hecho muchas locuras para parecernos a los “otros”.

Hace años mi padre con sumo cuidado, como si se maquillara, estuvo quemándose con carbón el rostro con tal de ennegrecer una parte de su cara y escapar de aquí, fueron semanas enteras; no lo logró. Los “otros”, ahora sabemos, descubrieron que esa mancha facial que poseían era una alteración genética que ocasionaba una sobreproducción de melanina en ciertas partes de los rostros de la gente blanca, y una subproducción de la misma proteína, en los negros.

Mi madre solía contarme cuentos por las noches, recuerdo que me quedaba dormido viendo su rostro limpio, sin manchas. Decía que yo era hermoso, pero todos acá sabemos y sentimos que no somos “normales”.

5 comentarios:

armando dc dijo...

y quien es normal en este mundo? o en que se basa la historia para calificar y sobre todo definir lo normal de lo difenrente (según sus criterios)

yo no tengo mancha, tengo la cicatriz que me dejaste en el hombro antes de enfretarnos condenado Comodus je je

Saludos y abrazos,

pd.- muy buena canción!!

Victor Castillo dijo...

Armando:

La cicatriz que tienes es producto del recrudecimiento de tu alcoholismo, jaja.

Por otra parte, a lo mejor me faltó claridad en el cuento. Lo que quise expresar es que continuamente se manifiesta que somos una especie que tiende a discriminar (no sé si por naturaleza, pero de manera muy común, sí lo hacemos). Pero los que "controlan" la discriminación son las "mayorías"; un día la gente "normal" puede amanecer no siéndolo, siempre y cuando entendamos que se denomina "normal" a lo que prevalece, es decir, la norma.

Suerte y abrazos.

gravitysra1nbow dijo...

todo tiene una dosis de normalidad, pero ni modo de dejar descapar de la sensación. güeva instalarse.

saludos,
·g·

Anónimo dijo...

y tu bien feo jajajaja

Anónimo dijo...

y tu bien feo jajajaja