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viernes, 15 de agosto de 2008

Descripción de una Mujer

La recuerdo bien, desde la primera vez que la vi supe que era una mujer que lacraría algunas de mis noches. Cuando conversé con ella, creí que la soledad se amotinaba en su rostro; su mirada era una luciérnaga sin oscuridad y su voz el badajo roto de una vieja ilusión, o del recuerdo de una vida imaginada.

Utilicé todos mis verbos y adjetivos para describirla. Era todo lo que podía hacer en ese momento: describirla, inventarle detalles, alterar sus encantos, falsear su paradero. Entonces, me di cuenta que todas mis palabras eran una dilatada alegoría de ella. Decir su nombre no era pertinente; esa noche necesitaba agotar sus lunares y sus humedades; decir su nombre sería la imposición del aislamiento al no mediar entre los dos más que una cuantas letras.

Cierto, adiviné lo cortos de vista de algunos hombres sabios, me sorprendí escondiendo bajo la alfombra todas las inquietudes que me brindaste. Durante quince minutos me estuve lamentando por haberte conocido; dije: al cabo tendré el resto de la vida para amarla, hasta que la maldad quede desierta, hasta que la muerte quede preñada.

Insdistintamente niego la constancia de tus mejillas y mis labios, de éstos y los tuyos; niego la constancia de la niña que tamiza tu feminidad, ésta que te hace una mujer genuina porque cuando volteas a verme siento que inventas los movimientos: antes de vos era un mundo de maniquíes a los cuales animaste sembrando lámparas en el vacío de sus miradas, cosa que pasa cada vez que sonríes.

Ahora me voy; me llevo mis lápices y mis papeles; las palabras que adquirí en los bares y en las bibliotecas. Me llevo todo lo que no ves en ti, los besos que no quisiste darme y los que no te pedí; tu último jadeo y tu primera intención. Me voy, pero también es como si tú te fueras. Sería triste descubrir que uno se convierte poco a poco en un globo en el mar. Sin referencias y alejándonos cada vez que alguien se acerca. Irse o quedarse, ¿qué darse?

lunes, 24 de diciembre de 2007

Dedicado a Tlacuiloco

GERARDO MARIA AGUILAR TAGLE (TLACUILOCO). Lectores de Carta Abierta. Quiero dedicarle este breve homenaje a uno de mis héroes del rock mexicano que, con Mama-Z, hizo varias delicias musicales que disfrutamos en muchas tertulias fraternales y familiares.

Durante los últimos meses mantuvimos gran contacto blogueril, compartimos el gusto por la inigualable música de los años setentas: el blues, el progresivo, etc.

Mis condolencias para su familia, para Agustín, su gemelo.

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Gerardo-Tlacuiloco es un excelente viñetista, revisen su obra:

http://gerardomaria.blogspot.com/